Octubre, 50 años de la presencia del Che en Bolivia

Se hace demasiado pretensioso escribir sobre el Che en Bolivia, por ello los datos que plasmamos en estas circunstancias son una pálida referencia a una gesta revolucionaria que tenía un propósito monumental, que este continente se subleve y rompa todas las cadenas de opresión.

Hablar del Che y de quienes lo acompañaron hace 50 años dentro de un proceso de insurgencia revolucionaria, es hablar de una tarea y obra revolucionaria más allá de los cánones normales de interpretación histórica.

Las grandezas humanas emergieron de una manera impresionante, también las miserias humanas. Somos más proclives a hablar de lo segundo, pero el hecho como tal trasciende los tiempos para expresar que la rebeldía ante el imperialismo es fundamento de la dignidad humana.

Medio siglo ha transcurrido, el imperialismo hizo hasta lo imposible para reducir la figura del Che, sin embargo, más allá está el pensamiento revolucionario, la propuesta del hombre nuevo, del ser capaz de renunciar a todo para brindarse a la causa de los más humildes.

Qué difícil tarea nos dejó el Che, el de ser coherentes. Una palabra, un concepto, una categoría axiológica, que dice demasiado, desborda todo lo comúnmente aprehensible, es un valor que para ser puesto en práctica, uno deberá transformarse totalmente.

Muchos hombres y mujeres a través de la historia han estructurado un conjunto de categorías económicas, políticas, ideológicas, epistemológicas. El Che de una manera tan sencilla y simple nos dejó aquella que tiene que ver con la vida misma, si dices algo, sé coherente con ello.

Probablemente, medio siglo no es suficiente para entender toda esta filosofía de vida. La mayoría de los filósofos, en realidad, todos los filósofos, han escrito sobre los valores; por ello, hay toda una filosofía que habla de este campo: la axiología.

El Che trascendió todo con su vida, lo que decía, lo hacía. Ardua tarea para todos aquellos que quieren seguir su pensamiento, será casi imposible. Lo mejor que podemos hacer es intentar ser buenas personas, buenos seres humanos y, si se puede, coherentes en algo.

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